domingo, 28 de noviembre de 2010

Down. Deep.

Si te quieren, que te quieran. Si te odian, pues que te odien. Te es lo mismo. Tu indiferencia es lo máximo que vas a dar a esos que te desprecian. A todos los que te miran por encima del hombro, sostén su mirada, desafíalos hasta que la bajen. Hazles sentir tu asco, tu odio hacia ellos. Que sientan el desprecio que despiertan en ti. Créete el rey del mundo, y nadie será capaz de destronarte. Busca a los que son como tú. Destroza a esos que se pongan en tu camino como un obstáculo. Son sólo piezas inútiles en tu vida. Y a los que se peguen a ti como si fueras un salvavidas, esos que se humillan al extremo por recibir una mirada de aprobación, que son como un perro faldero, utilízalos. No tengas escrúpulos. Son piezas. Sólo piezas.

Y por último, cuida tus sentimientos. Que no los muestres no significa que no los tengas. Ignóralos. No te apegues a nadie. No dejes que nadie penetre tu coraza. Porque en el momento en el que lo hagas, será tu perdición. Se vendrá todo abajo. Tu universo de frialdad caerá al mismo tiempo que tú a sus pies. Y entonces estarás roto en mil pedazos.

No dejes que eso suceda.

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