domingo, 31 de enero de 2010

Las calles

Ella corre, camina, anda, vuela sobre las calles que conoce desde su niñez; disfruta cada paso, el golpeteo continuado que producen sus tacones, cada olor que esa ciudad desprende y que tan bien conoce desde niña. Ríe, llora, desespera, entristece, disfruta, respira... en definitiva, vive en cada centímetro de calle que va dejando atrás. Deja que sus pasos la guíen a lugares en los que nunca ha estado antes, saborea cada segundo que pasa caminando por entre los callejones que la dirigen, aunque nunca sabe con acierto a dónde le llevan... Tal vez hacia un antiguo palacio, una oscura y diminuta tienda, un mercado, una casa en ruinas... Entonces se detiene y paladea cada detalle, cada olor y cada sonido, y se aleja de allí, dejando tras de sí el repiqueteo de los tacones y el suave aroma de su perfume, que se desvanecen sin dejar constancia de su presencia, y tal como sucede con ella, desaparece, se esfuma, y es como si nunca hubiera estado allí.

lunes, 4 de enero de 2010

Él

Es un gran tipo, uno de los mejores, no cabe duda... Inteligente, divertido, guapo, simpático... Cuando le conoces es desconfiado, será porque es uno de esos hombres que temen enamorarse... Y antes de que quieras reconocerlo, caes a sus pies, rendida a sus encantos como si fueras una niña pequeña... pero lo peor es que sabes que no puedes evitarlo... Y entonces comienza tu lucha interna, porque sabes que él no quiere nada de ti, que no te ve de distinta manera que a las demás, que no dejas de ser una de tantas que han caído en sus redes... Y cuando te paras a reflexionar, con esa madurez que te caracteriza, te juras a ti misma que no serás una más de su colección particular... Y cuando por fin consigues olvidarle, de pronto aparece otro en tu vida, otro de los mejores, no cabe duda... Guapo, simpático, divertido, inteligente... Y podría continuar con la historia, pero ya sabes cómo termina.

domingo, 3 de enero de 2010

Llueve

Comienza un día de esos de color gris, viendo la lluvia empapando esta ciudad, y preguntándome cómo puede ser bonito un sitio así, tan lleno de gente, de tráfico, de ruido... de ese horrible ruido que muchas veces impide escuchar (escuchar, que no oír)... porque en el fondo, ésta es una ciudad llena de prisas, de agobios y de preocupaciones que muchas veces no nos dejan tiempo para estar con las personas a las que más falta les hace... y entonces es cuando me doy cuenta de que es sólo por los días de lluvia por lo que soporto esta ciudad... porque cuando está cubierta por una cortina de agua, el ruido desaparece, las calles se vacían de gente, y es posible quedarse en casa para disfrutar por unas horas de la compañía de todas esas personas que de verdad son importantes y a las que tan poca atención les prestamos en los días normales... y entonces pienso que debería llover más a menudo.