domingo, 28 de noviembre de 2010

Life is life...

Hay días en los que de pronto cambian las cosas.
Se enciende una luz, y de pronto lo ves todo más claro.
Ves a esas personas, tantas a lo largo de tu vida.
Tantas que te han puteado y tantas que han sido un hombro donde llorar, tantas que han supuesto un antes y un después en tu vida, tantas que no han significado nada...
Y comprendes.
Comprendes que todo pasa, que nada es tan importante como la gente que viene y va, porque nunca sabes si ese extraño que se te ha cruzado en la calle será algún día alguien importante para ti, tanto como para volver del revés tu universo, tanto como para cambiar tu manera de ver las cosas, tanto como para conocer el odio, o como para hacerte recordar lo que es el amor aunque ya lo tenías todo por perdido.
Y entonces entiendes la importancia de estar con los que te importan, de demostrarles lo que les quieres, porque son ellos los que hacen lo mismo contigo.
Y tal vez, sólo tal vez, algún día te acordaras de esa persona, en ese sitio, en ese momento...
Que te hizo pensar.
Que te hizo sentir.
Que te hizo ser como finalmente eres.
Y entonces piensas que si no hubiera sido por esa persona, no estarías donde estás.
Y piensas en agradecerselo, pero luego no lo haces.
Por vergüenza.
Por miedo.
Miedo a no reconocer lo mismo en el otro.
Miedo a que banalice algo que para tí es tan importante.
Miedo a que te hagan daño.
Y te vuelves a encerrar en tí mismo.
Al fin y al cabo, no importa.
Lo único que nunca nos falla es nosotros mismos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario