miércoles, 7 de abril de 2010

El decir adiós

Que poco nos gustan las despedidas. Y que amargas son las lágrimas que se te caen cuando sabes que es un adiós para siempre. Es un día gris, tanto en la ciudad como dentro de mí. Te he dicho adiós, a ti y a todo lo que me recuerda que te quise, y por ello me están haciendo preguntas, y me piden que vuelva con la gente que tan extraña a ellos me hace sentir. No sé hasta cuando va a ser esto, ni si es para siempre, pero mientras tanto me limitaré a olvidarte, que es lo mejor que puedo hacer. Porque nadie merece que me sienta así, ni siquiera tú.

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