miércoles, 24 de febrero de 2010

Después de la tempestad..

Después de la tempestad siempre viene la calma, ¿no? Entonces... ¿por qué tengo la sensación de que esta calma va a ser pasajera? Tengo unas 8 horas antes de volver a adentrarme en los peligros que entraña la peor de las turbulencias de este mar oscuro e impenetrable que es mi día a día, y como buena y experimentada marinera que soy, tras unos cuantos años de enfrentarme a este tipo de tempestades, estoy dispuesta a sobrevivir una vez más, aunque esto me suponga salir de ella con algo más de agua salada corriendo por mis mejillas. No importa. Si en el mar predomina la ley del más fuerte, no seré yo quien desobedezca una ley tan antigua. Estoy dispuesta a plantarles cara a todas las bestias que encierran sus abismos. Y sobrevivir para contarlo. Pero afortunadamente, me encuentro en un puerto cubierto y en calma... hasta que toque el timbre que indica el final de las clases. Entonces es cuando no tendré más opciones que enfrentarme al inmenso ciclón que se acerca por el horizonte.

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